Acabo de terminar de deleitarme con la pausada lectura de una obra creo que excepcional, y me veo en la obligación de publicar mis impresiones sobre ella, a pesar del discretísimo éxito de este blog, en el que sólo Caballero y un servidor, se adentran en las arenas movedizas del ensayo y la crítica literaria.
Me regalaron estas pasadas Navidades un pequeño librito que, he de reconocer, recibí con bastante recelo por cuanto el autor era español, y mi limitada experiencia hasta ahora (salvo honrosísimas excepciones) me lleva a degustar con mayor placer la literatura de corte anglosajón. Pero, oh musas, heme aquí que, según me adentro en las sencillas, pero contundentes reflexiones de José Ortega y Gasset en esta "España Invertebrada" (bosquejos de algunos pensamientos históricos), me encuentro con un libro (primera edición de 1921) que transmite una "modernidad" apabullante. Ortega realiza en él un concienzudo y razonado análisis de los motivos, circunstancias y trasfondos de la desarticulación progresiva de esta entidad que conocemos como España.
Ahondando en la huella de la historia y, por supuesto, hurgando más allá de los separatismos fascistoides y demagogos de las últimas décadas, Ortega traza un camino que pone las bases del devenir histórico actual en las postrimerías del siglo XVI (muerte de Felipe II), y aún más allá en las diferencias étnicas entre los pueblos visigodo, franco, sajón, etc, que han conformado la realidad europea, en la ausencia en España de un feudalismo medieval parejo al de otras entidades europeas, etc.
Su conclusión a la enfermedad padecida por esta nación se resume en lo que denomina "aristofobia" u odio a los mejores, es decir, el desprecio absoluto de las masas por el seguimiento de un modelo que deben proporcionar una élites que, por otra parte, en España han sido históricamente escasas y de nivel ínfimo.
Dejadme, queridos compañeros, que cite a Ortega en uno de sus epílogos acerca de lo que acontece en las conversaciones españolas: "Es la conversación el instrumento socializador por excelencia, y en su estilo vienen a reflejarse las capacidades de la raza. Debo decir que la primera orientación hacia las ideas que este ensayo formula vino a mí reflexionando sobre el contenido y el régimen de las conversaciones castizas.... Siempre que en Francia o Alemania he asistido a una reunión donde se hallase alguna persona de egregia inteligencia, he notado qué las demás se esforzaban en elevarse hasta el nivel de aquélla. Había un tácito y previo reconocimiento de que la persona mejor dotada tenía un juicio más certero y dominante sobre las cosas. En cambio, siempre he advertido con pavor que en las tertulias españolas - y me refiero a las clases superiores, sobre todo a la alta burguesía, que ha dado siempre el tono a nuestra vida nacional - acontecía lo contrario. Cuando por azar tomaba parte en ellas un hombre inteligente, yo veía que acababa por no saber dónde meterse, como avergonzado de sí mismo. Aquellas damas y aquellos varones burgueses asentaban con tal firmeza e indubitabilidad sus continuas necedades, se hallaban tan sólidamente instalados en sus inexpugnables ignorancias, que la menor palabra aguda, precisa o siquiera elegante sonaba a algo asburdo y hasta descortés. Y es que la burguesía española no admite la posibilidad de que existan modos de pensar superiores a los suyos, ni que haya hombres de rango intelectual y moral más alto que el que ellos dan a su estólida existencia."
En fin, una lectura, la de este ensayo, altamente recomendable, desprovisto además de los típicos ornatos y excesos figurativos de la literatura autóctona que tanto gustan por estos lares para adornar la absoluta ausencia de ideas, cual arquitectura de pobres materiales que se recubre con excesos escultóricos y pictóricos para ocultar la pobreza de los mismos. En Ortega, el lenguaje es llano, directo, no orientado a la élite intelectual, sino a los individuos de esa masa que nos movemos siempre inquietos entre la inmundicie que nos rodea, ansiosos por degustar manjares más exquisitos.
martes, 26 de febrero de 2008
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